ayer tomé una micro y cuando llegué a la esquina donde me debía bajar, el vehículo se encontraba en segunda fila. extrañamente en vez de enfurecerme “as usual” y putear pa’dentro me fui caminando hacia adelante mientras un muy enojado ejecutivo paso a mi lado furioso, se bajó en segunda fila y se fue refunfuñando, yo me acerqué al chofer y le dije “me puede dejar en la vereda?” y él contestó “pero claro!”, se acercó a la vereda y me bajé feliz.

hoy, tomé la micro en segunda fila (si, lo sé, está mal, no tengo justificación) y cuando el chofer me abrió la puerta le dije “gracias”, para mi asombro me respondió “no hay por qué!” y luego él solito me dio los buenos días (siempre que me subo y me bajo de una micro saludo y me despido del chofer, “mala” costumbre heredada de mi madre, pero ellos casi nunca me contestan)

será que “la alegría ya viene” con el Transantiago y se respira en el aire?

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