Todo comienza con buenas intenciones… las intenciones de ser perfectos que nos dan con la puerta en las narices a cada rato.
Me despertó mi amiga Lu con un mensajito de despedida… (LU. Espero que vuelvas lueguito y que la casa del bosque quede linda pa cuando vayamos a verte!)
El objetivo era ordenar la casa y “ordenarme” yo pal’ gran evento de la semana (sacar pasaporte) y lograr salir de las casa a las 8.00am para estar en el registro antes que abran y demorarme poquito, ja! Salí de casa recién a las 8.30 y ups! se me quedó el pasaporte antiguo!!! ahi se fue por el water mi perfección, vueta a casa y vuelta a salir. Lógicamente llegamos allá y la cola parecía la gran muralla china. Hasta tipos con maleta en mano esperando retirar el carné pa’virarse ipso facto. Número de atención: 79 y 80. Atendiendo al: 26!!! horror. A comprar agüita, el diario y armarse de paciencia. Pa’más de los 5 módulos, habia sólo 2 atendiendo y en uno una mina que aun no se reponía del carrete de anoche, no daba una con ná!, “si me toca con ella, le cambio el número a alguien”, pensé “quizás cómo voy a salir en la foto si me atiende ella!”. Tate… con quien me tenía que tocar? Murphy, nunca fallas!
Al final la loca estaba durmiendo aun, pero era re simpática, salí decente en la foto, aproveché de renovar la “cédula” que estaba por vencer, y la novedad del año: SOY DONANTE. Si, superé mi horror a la pesadilla que tuve una vez, donde me metían a una clínica pa operarme y sacarme los órganos en vida, llené la cartilla que estaba sobre la mesa. Pero lo mejor de todo (sorry por la superficialidad, deformación profesional en este caso) es que renové mi firma. Soy casi una mujer nueva, como dice el afiche del registro civil “tu nueva identidad”. TOY FILI.
HE AQUI MY NEW IDENTITY
